Miércoles, 12 Agosto 2015 10:45

Acuerdo Transpacífico, continúa en compás de espera

Concluyó en Maui, Islas Hawai, Estados Unidos, una nueva ronda de negociaciones del Acuerdo Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés), ya van sobre la veintena, en el que los doce países presentes decidieron proseguir las conversaciones de modo bilateral con el firme propósito de superar un número "limitado" de diferencias que aún no se han podido disipar. No hay prevista, de momento, ninguna fecha para mantener un nuevo encuentro multilateral.


El origen del TPP, cuyos contactos se iniciaron en 2010, se remonta a 2005, a la ejecución de una cláusula evolutiva contenida en el Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica, conocido como P4, suscrito entre Chile, Brunei Darussalam, Nueva Zelanda y Singapur, un pacto tricontinental atendiendo a la procedencia de los firmantes, América, Asia y Oceanía. En el año 2010 se incorporaron a la negociación Australia, Estados Unidos, Malasia, Perú y Vietnam. Luego, en el 2012, se sumaron Canadá y México y en el año 2013, Japón.

Un acuerdo de alta calidad

El TPP, es considerado por sus miembros como un "acuerdo de alta calidad", que puede ser la base sobre el que se levante un "espacio transpacífico de libre comercio". El P4, estableció un área de libre comercio sin exclusiones de productos con alguna pequeña excepción. Además, contiene capítulos sobre comercio de servicios, compras públicas, propiedad intelectual, política de competencia y solución de controversias, entre otras materias, así como un Acuerdo de Cooperación Ambiental y un Memorando de Entendimiento sobre Cooperación Laboral. El TPP, desde que inició los diálogos para una ampliación persigue establecer una asociación estratégica que trascienda lo comercial, incorporando también los ámbitos económico, financiero, científico, tecnológico y de cooperación.

Desde la óptica de América Latina, surgen numerosas y variadas cuestiones, las más evidentes están en lo comercial. Los estados de la región con vistas al Pacífico son once (11), de estos, tres -Chile, Perú y México-, se encuentran entre los integrantes de los coloquios que se están manteniendo en el TPP, aunque hipotéticamente todos podrían optar por entrar según lo reglado. Es aquí donde surgen algunas diferencias en relación al valor que se le asigna a Asia como socio comercial. Para chilenos y peruanos, los asiáticos son uno de sus principales socios comerciales, destino muy importante de algunas de sus materias primas más reconocidas. En cambio los centroamericanos y México, son exportadores de bienes manufacturados cuyo destino principal son los Estados Unidos, para ellos Asia no es un destino preferente, por el contrario, es un contendiente con el que deben medirse día a día.

En cualquier caso existen ganancias innegables que van mucho más allá de la supresión de las tasas arancelarias. Por ejemplo, al disponerse de un solo tratado que rija las relaciones mercantiles entre los doce asociados, más luego los que se adhieran se reducirían los costos transaccionales derivados de los casi veinte acuerdos que actualmente los relacionan entre sí. Otro aspecto muy valorado del TPP ampliado, es la posibilidad de incrementar la diversidad de insumos de procedencia foránea que cada nación participante podrá incluir en sus exportaciones sin perder las preferencias arancelarias con las que cuentan.

Chile, es uno de los que más tratados de libre comercio han suscrito, engloban a 64 países de todos los continentes. ¿Qué ventajas tiene esta política de apertura e integración con el mundo? Unido a las propias del comercio, favorecen a la economía en su conjunto de quienes los suscriben. Así en ocasiones reducen o se eliminan barreras arancelarias y no arancelarias al comercio; sostienen la competitividad de las empresas ya que es posible obtener materias primas o bienes de equipo en condiciones más propicias; posibilitan el aumento del flujo de inversión extranjera; posibilitan el competir en igualdad de condiciones con otros países que han logrado ventajas a través de pactos similares; pueden competir mejor que aquellos que carecen de estos instrumentos; promueven la creación de empleos derivados de una mayor actividad exportadora.

Una de las preguntas que se formulan los chilenos, es que ganan con firmar el TPP, si ya cuentan con tratados de libre comercio bilaterales con cada uno de los miembros que lo forman.

Para responder a esto la mirada debe dirigirse hacia un futuro próximo que señala que una vez suscrito, el TPP sería la base de un acuerdo comercial más extenso que podría incorporar al resto de componentes de APEC, organización que por ahora solo se encuentra unida por principios de cooperación careciendo de normas que obliguen a sus socios. De esta manera cumplirían con las Metas de Bogor, Indonesia, que se dieron en 1994.

En otras palabras, el TPP se ha convertido en un ambicioso proyecto de integración en la región Asia Pacífico, que de consolidarse crearía una zona de libre comercio que cobijaría a más de 800 millones de consumidores con la expectativa ciertas y real de alcanzar a más del 50% de la población mundial una vez se ponga en marcha.

El Economista

 

 

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